La futarquía es un sistema de gobernanza propuesto por el economista Robin Hanson que combina la democracia con los mercados de predicción. Su lema central es:
“Votamos sobre los objetivos, pero apostamos por las políticas.”
En lugar de que los ciudadanos elijan directamente qué políticas se aplican, primero se define qué objetivos queremos alcanzar (por ejemplo, mejorar la salud, reducir la pobreza o aumentar el bienestar). Luego, diferentes propuestas de acción se someten a sistemas de predicción colectiva (como mercados de apuestas o herramientas estadísticas) para estimar cuál de ellas tiene más probabilidades de cumplir esos objetivos.
En este modelo, las decisiones no se toman por ideología o mayoría simple, sino por la predicción colectiva de impacto medible. Se premia a quienes aciertan en sus predicciones, lo que incentiva la responsabilidad, la transparencia y el uso de datos.
La futarquía no elimina la participación democrática: la ciudadanía sigue decidiendo los fines, pero delega la elección de medios en la inteligencia colectiva informada.