Implementación de Futarchy as a Service en una Asociación u ONG
Fase 1: Censo de participantes
Lanzamiento de una campaña informativa a través de canales internos, asambleas, redes sociales, boletines y comunicación con socios, voluntarios, beneficiarios, colaboradores y ciudadanos afines.
Descarga de wallets compatibles con EVM (como Metamask) por parte de los participantes que deseen involucrarse en el proceso: socios, personal, beneficiarios, voluntarios, financiadores o cualquier ciudadano implicado según lo defina la organización.
Verificación de identidad presencial o digital, gestionada por:
Junta directiva o asamblea para validar socios.
Coordinadores de programas para voluntarios y beneficiarios.
Departamento de relaciones externas para colaboradores o financiadores.
Equipo de comunicación si se incluye a ciudadanos externos.
Creación de un censo digital cifrado, seguro y pseudónimo, con todas las direcciones verificadas según el criterio de participación definido por la entidad.
Fase 2: Identificación de prioridades organizacionales
Realización de encuestas dirigidas:
Telefónicas o por email para colaboradores y financiadores.
Personales por programas o áreas para voluntarios y personal.
Asambleas para socios activos.
Sistematización y selección de las 10 prioridades o retos más repetidos. Estas se someterán a votación online exclusiva para participantes censados mediante wallet.
Selección del reto principal como objetivo estratégico del piloto de futarquía asociativa.
Definición colectiva y técnica de un indicador clave de rendimiento (KPI), claro y medible, que permita evaluar el éxito del proyecto.
Fase 3: Presupuesto y propuestas
La organización asigna una partida presupuestaria específica para resolver el reto mediante propuestas de acción.
Apertura de un periodo público de recepción de propuestas por parte de cualquier participante o equipo. Cada propuesta debe incluir:
Descripción detallada de las acciones.
Responsable o entidad ejecutora.
Equipo implicado y su experiencia.
Cronograma.
Presupuesto detallado.
Hash del documento completo para certificar integridad.
Selección de propuestas si hay más de 10:
Un consejo interáreas, con representación de diferentes órganos de la organización, seleccionará 5 propuestas.
Otras 5 serán elegidas aleatoriamente entre las candidaturas restantes.
Fase 4: Evaluación anticipada y selección final
Publicación de las propuestas validadas para que todos los participantes censados puedan analizarlas y acceder a su contenido.
Apertura de un periodo de apuestas predictivas o votación ponderada, donde los participantes seleccionan la propuesta que consideran más capaz de cumplir el KPI.
Fase 5: Ejecución y medición
Adjudicación del presupuesto e implementación de la propuesta que haya recibido mayor respaldo predictivo.
Evaluación objetiva del resultado final en relación con el KPI definido.
Recompensa reputacional: quienes predijeron correctamente el éxito obtendrán más peso en futuras consultas participativas.
Wallets EVM (como Metamask) para identificar a los participantes.
Registro on-chain opcional del censo, con protección de privacidad.
Plataforma de votación: Snapshot, Aragon u otra personalizada.
Hashing (SHA256) para certificar las propuestas.
Evaluación con oráculos automatizados o comités técnicos independientes.
Porcentaje de participación de los distintos perfiles (socios, voluntarios, beneficiarios, etc.).
Nivel de cumplimiento del KPI.
Satisfacción posterior recogida vía encuestas o foros.
Calidad, diversidad y escalabilidad de las propuestas recibidas.
Aplicación futura del modelo en otras decisiones de la organización.
Baja participación: talleres formativos, incentivos simbólicos, embajadores de área.
Dificultad tecnológica: acompañamiento digital y asistencia.
Dudas sobre legitimidad: consenso y transparencia desde la junta o asamblea.
Problemas de ejecución: asignación clara de responsables y cronogramas definidos.
📍 El contexto
La ONG Juventud Viva, dedicada a empoderar a jóvenes en riesgo de exclusión, lleva años enfrentando un reto: muchos de sus programas tienen poca continuidad y escasa implicación por parte de los jóvenes beneficiarios. Deciden aplicar un sistema de futarquía interna para que la propia comunidad participe en el diseño y validación de las iniciativas.
La ONG lanza una convocatoria abierta entre sus miembros (jóvenes, voluntarios, socios, educadores).
Cada participante descarga una wallet digital (por ejemplo, Metamask), y se verifica su identidad por vía presencial, a través de los responsables de zona o educadores de confianza.
✅ Así se forma un censo descentralizado pero confiable, basado en relaciones humanas.
A través de entrevistas y encuestas personales, se detecta un problema recurrente:
🎯 Objetivo: “Aumentar la participación activa y sostenida de jóvenes en los programas de la ONG.”
Se acuerda como KPI:
“Porcentaje de jóvenes que participan en al menos 3 actividades en un periodo de 6 meses.”
Se abre un periodo de recogida de propuestas desde todas las áreas y territorios donde opera la ONG.
Las propuestas, registradas mediante hash para asegurar transparencia, incluyen:
Crear un sistema de puntos y recompensas por participación.
Lanzar una app móvil con retos y gamificación social.
Otorgar microbecas a jóvenes activos para formación externa.
Crear círculos de mentoría entre pares.
Actividades culturales autogestionadas con presupuesto abierto.
Un comité mixto (formado por educadores y jóvenes) selecciona 5 propuestas. Otras 5 se eligen al azar.
Los miembros censados pueden apostar simbólicamente o con pequeñas contribuciones económicas por las propuestas que consideran más efectivas.
El total recaudado sirve para cofinanciar el programa más respaldado.
La propuesta ganadora es:
✅ “Sistema de puntos y recompensas canjeables por formación, viajes y material escolar.”
Durante los 6 meses siguientes, se pone en marcha el sistema de puntos. Los jóvenes ganan puntos por participar en talleres, formaciones, asambleas y voluntariado.
Pueden canjearlos en una “tienda social” con recompensas educativas.
📊 Resultados:
La participación juvenil sube un 42%.
Se mantiene estable durante todo el periodo.
73% de los jóvenes dicen sentirse más escuchados y motivados.
Quienes apostaron por la propuesta ganadora reciben mayor peso de voto en futuras decisiones.
El sistema de recompensas se adapta y replica en otras delegaciones.
La ONG decide aplicar este modelo de futarquía para decidir anualmente su plan estratégico.
Los jóvenes se implican más cuando forman parte del diseño y la elección de los programas.
Las microapuestas económicas refuerzan el compromiso y ayudan a financiar ideas innovadoras.
La gobernanza basada en predicciones reduce la fricción interna y orienta los esfuerzos al impacto real.